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Visitante en tu propia casa

Esquina en el Parque del Poblado. Medellín En la maleta se empacaron las expectativas de regresar a casa. Antes del viaje la memoria trae las imágenes  de los lugares familiares tan amados y conocidos. No ha pasado mucho tiempo,— dos o tres años quizás—,  y sin embargo el aroma, las texturas y las emociones  han alcanzado el estado de casi idolatría. Cada vez que se achica la cuenta regresiva se añoran más y más el reconenctarse con esos sabores y olores arraigados al alma. La memoria comienzan a recorre calles, bares, casas, parques y restaurante en los que se crearon y nacieron historias ¡No ves la hora ve ir a casa! Te montas en el avión y durante las más de 18 horas de vuelo continuas haciendo planes en tu mente "¡Que rico! voy comer papita criolla, granadilla, empanadas.....Ahhh no veo la hora de tomarme una cervecita en el parque... Que bien sentarme a leer en la ventana de la casa de mis papás...". Estas volviendo a casa, a tu tierra, y aunque no sea pa...

Ser mujer: un inevitablemente riesgoso destino

En el 2006 mi amiga Caro y yo viajamos juntas por Israel y Egipto. Juntas empacabamos maletas, viajamos por horas y nos aventurabamos a tierras, no solo lejanas, si no de idiomas y tradiciones ajenas a las nuestras. Juntas recorrimos pueblos y ciudades— de esas que escuchábamos en las misas del colegio los miércoles o veíamos en las siempre repetidas películas de la semana santa—, en las que nos hospedábamos en casas de amigos de amigos, hoteles que salían en libros, que algún "conocido" había recomendado o encontrabamos en Internet.  Caro y yo, así como imagino Mariana y Maria José, las mochileras argentinas, emprendimos ese viaje, a pesar de algunas reservas de familiares y amigos, para conocer lo diferente, aprender de otros, y saborear el mundo. Viajabamos para crecer, para ser. Siempre me ha dolido aceptar la realidad de que las dos volvimos sanas y salvas por "debuenas*" porque esas reservas de familiares, amigos y hasta propias, están arraigadas en la...

El amargo sabor que deja el cierre de Ideartes

Hace un par de meses mi buena amiga Pilar me dio una de esas noticias que nunca en la vida pensé recibir: " July, ¡van a cerrar el Instituto!". La institución donde estudiamos juntas y comenzamos nuestra amistades, la misma de la que tenemos títulos enmarcados en las paredes de nuestras casas y nos dio los fundamentos de la profesión que ejercemos ¡cerrará al final de este año!. El cierre del Instituto de Artes, Ideartes, es inevitable.  Pilar,  yo, y tantos otros amigos, compañeros y colegas quedaremos huérfanos de alma mater. Seremos al finalizar este año los egresados de una institución académica que, aunque dedicada y reconocida en una época por sus programas de publicidad y mercadeo, no logro seguir posicionándose como la institución para estudiar estas disciplinas.   Mis años en el instituto estuvieron marcados de altas y bajas académicas. Mi desempeño académico no fue malo, pero el programa en ese entonces seguía buscando su forma, cambiando constantemente pa...

Cinco Meses

Cada día de regreso a casa en mi bicicleta me acuerdo de que tengo un blog. Comienzo en el camino a narrar mi próxima entrada acá, hablando de la opinión no solicitada, la hora filosófica barata, mis opiniones políticas, en fin. Pero no pasa nada, y así se me pasaron cinco meses sin dar ninguna de ellas. Cinco meses de silencio bloguero, ¡cinco meses!. No conté mis impresiones sobre las elecciones en Colombia, lo triste que me parece no poder votar desde la distancia y lo terrible que eran las opciones; No compartí lo bonito que me pareció el fútbol jugado en Brasil por el equipo de Pekerman, y que  genial era sentirse intoxicada de patriotismo y optimismo; No narre las aventuras de J y yo para ser los propietarios de una casita en la esquina en una calle de Portladnd; Y completamente se me paso celebrar que no falto nieto para tener a mi mamá de visita por 3 semanas estrenando el cuarto de huéspedes de dicha casita. Cinco meses... Ahora viviendo en el presente hoy fue ese úni...

Un nieto para curar mi mamitis

He de confesar que me gustaría poder darle un nieto a mi madre, sin tener el problema de darme un hijo al mismo tiempo. Multiples razones completamente egoistas creo que estan ligadas a la maternidad y a la no maternidad, y aclaro que no es ahora momento de hacer una lista o de sostener mis teorias al respecto, lo que si sé es que la maternidad nunca ha sido algo que haya soñado o anhelado. No estoy diciendo que nunca quisiera ser madre, pero siempre he estado convencida de que esta no me define o definirá como mujer,  ¡NUNCA!  Algunas mujeres no encuentran el sentido de su vida sin la maternidad, para ellas ser madres es lo que les da valor y ha dado significado a sus vidas, a su condición de mujeres, y quizás, sin querer, coincidiendo con esos esquemas de antaño en los que las mujeres que no podían parir hijos se veian como "inútiles" o "menos mujeres". Yo hasta el momento no soy una de esas mujeres y puedo ver mi futuro feliz sin primogénitos. Estoy convenc...

Pongamonos los guantes

Bien dice el dicho "EL que no llora, no mama". Yo llore y llore. Llore por twitter, llore por e-mails  y hasta llore por acá contando la historia de mi ultima aventura bajándome de un avión de Avianca ( leer Esperando a Avianca) y ahora pues me ha llegado la hora de mamar. Yo no soy una experta en asuntos legales ni mucho menos, y cuando todo el incidente paso me surgieron algunas inquietudes sobre como proceder.  Sabia que tendría que hacer gastos extras por la fractura -  transporte en Portland, visita de seguimiento al medico, tal como lo indicaron en Colombia, etc. - y tenia la sospecha de que toda la responsabilidad no era mía. Quizás me resonó en la cabeza el modus operandi de las aerolíneas cuando sobrevenden un vuelo: ofrecen bonos en efectivo o boletos adicionales de vuelo como indemnización y analizaba a la chica que me acompañaba de avianca, notando como se mostraba  cada vez más y más diligente durante el tiempo que estuvo conmigo en la clínica en Bogotá...

Grandes Expectativas

Sufro de grandes expectativas, estoy crónicamente enferma y al no estar relacionadas con el cambio de temporada o altitudes, como las alergias. Esta condición me ha lastimado,  han dañado vacaciones, indigestado salidas a comer, inmolado amistades y golpeado el corazón. Sin embargo, y tal vez el lado positivo de esta condición y  lo que la hace "peligrosa" es que también  me ha traído  gratas sorpresas. Los síntomas son claros: comienzan con incrementos agigantados de la anticipación, evolucionado a la mono-tema-teoría (solo se habla de los que  esta por venir) llegando a falta de sueño y  a las proyecciones de los beneficios traídos por "X o Y" situación o evento. Se que es normal que cuando se ha buscado, trabajado y luchado por algo las expectativas se acumulen. Se sueña despierta con beneficios posiblemente mas allá de los reales presentados por las: Y si....?. Y si de tratamiento se habla la terapia sicológica puede ser una solución, pero esta ...