Skip to main content

Mi musa e inmigración


Yo solía pintar y dibujar cosntantemente cuando vivía en Medellín. Creo que no pasaba un mes sin que algún mamarracho resultara de mi interacción con el papel y el lápiz. Como ejecutiva que era, el tiempo libre para dedicar a pintar no era mucho que quedara después de largas jornadas laborales y de vida social. Siempre pensé que si contara con mas tiempo libre en mis manos dibujaría aún más, lo haría mi rutina, como, mi rutina de ejercicio.

Ahora, aunque con una agenda apretada, el tiempo libre para dibujar es mas abundante, pero tristemente la interacción/relación papel- lápiz y mi imaginación es cada vez mas reducida. Tan reducida que he llegado a pensar que mi musa se perdió en inmigración, o que quizás, por estar rodeada de pensamientos en ingles esta confundida y no quiere salir.

Bueno, no creo que sea justo decir que esta perdida, pues sin lugar a dudas ahora escribo mas antes, pero igual no se compensa o compara con la cantidad de obras pictóricas de los años anteriores.

En todo caso, este blog va dedicado a mi musa: Te extraño, vuelve pronto, y divertamonos llenado de colores y formas papeles en blanco.

Comments

Popular posts from this blog

What we started a drunken night out

I met Justin in Medellin in May 2007, while he was traveling around Colombia before moving to D.C to attend school. He visited Bogotá and the coffee country before arriving in Medellin, where he stayed at a hostel where one of my best friends, and occasional I, used to work. While I waited for my friend to finish her shift before going out, I saw him first and everything about him grabbed my attention. I remember asking my friend who he was but she was in a bad mood and wanted only to go out and dance the day off. I was glad when I saw him again at the bar I was dancing with friends. Yes, he was good looking and a good dancer but there was something else that made my eyes glued onto him. It was kind of embarrassing— it’s not the Latina seductive style to stare— but I couldn’t stop. Anyway, I’m not really a shy person so, in the end, it didn’t matter that much. Eventually, we found ourselves dancing with each other, pretended to talk and kissed.


We run into each other again the next nig…

La ilusión de la Paz me hace feliz y no lo puedo negar.

Ser mujer: un inevitablemente riesgoso destino

En el 2006 mi amiga Caro y yo viajamos juntas por Israel y Egipto. Juntas empacabamos maletas, viajamos por horas y nos aventurabamos a tierras, no solo lejanas, si no de idiomas y tradiciones ajenas a las nuestras. Juntas recorrimos pueblos y ciudades— de esas que escuchábamos en las misas del colegio los miércoles o veíamos en las siempre repetidas películas de la semana santa—, en las que nos hospedábamos en casas de amigos de amigos, hoteles que salían en libros, que algún "conocido" había recomendado o encontrabamos en Internet.  Caro y yo, así como imagino Mariana y Maria José, las mochileras argentinas, emprendimos ese viaje, a pesar de algunas reservas de familiares y amigos, para conocer lo diferente, aprender de otros, y saborear el mundo. Viajabamos para crecer, para ser.

Siempre me ha dolido aceptar la realidad de que las dos volvimos sanas y salvas por "debuenas*" porque esas reservas de familiares, amigos y hasta propias, están arraigadas en la real…